Entrevista de ETA con Martxelo Otamendi y Mertxe Aizpurua, directores de los diarios Egunkaria y Gara respectivamente.
      Versión en español publicada en GARA el 7 de junio de 2001.


      ENTREVISTA * Euskadi Ta Askatasuna

      «Los objetivos de ETA no son indiscriminados, son sectores concretos del poder español»

      ETA alude al plan ZEN para concluir que el Estado español ha hecho bien su trabajo de cara a influir en la opinión pública y responde a preguntas sobre sectores que están en su punto de mira.

      ¿Por qué sigue ETA con la lucha armada?

      Porque las razones que motivaron el conflicto siguen presentes. Las claves para superar el conflicto también son las mismas. Mientras no se reconozcan los derechos democráticos de Euskal Herria, y mientras no existan los instrumentos para garantizar y desarrollar esos derechos, ETA mantendrá la lucha armada.

      En una época se perseguía obligar a negociar al Gobierno español por medio de la lucha armada, posteriormente lograr un acuerdo entre abertzales, condicionar al PNV...

      ETA utiliza la lucha armada para liberar Euskal Herria, contra quienes oprimen Euskal Herria, para que los derechos de Euskal Herria sean respetados. Esto último se puede dar de dos maneras: una, que España y Francia reconozcan los derechos de Euskal Herria; otra, por medio de un acuerdo básico entre los agentes y fuerzas políticas de Euskal Herria que, con la madurez que no existió en Lizarra-Garazi, conformen la representación de Euskal Herria y, en su nombre, encaminen la resolución del conflicto.

      La negociación con los poderes fácticos del Estado, con el Gobierno español, el acuerdo entre abertzales, la definición del PNV... son efectos que logra la lucha armada. Son, por otra parte, muestras de la actitud abierta que ETA ha mantenido desde siempre en busca del entendimiento y el acuerdo.

      Se les acusa de practicar una actividad armada indiscriminada. La idea de que «todos estamos amenazados por ETA» está muy extendido.

      Eso es mentira. Basta con observar contra quién y por qué actúa ETA para ver la falsedad de esa acusación. Los objetivos son sectores muy concretos del poder español. Desde el momento en que PP y PSOE firmaron el pacto terrorista en Madrid los concejales del PSOE pasaron a ser objetivo de ETA, hasta entonces no lo eran.

      Cuando el PSOE llegó al Gobierno español, al mismo tiempo que organizaba los GAL puso en marcha el plan ZEN (Zona Especial Norte), y en ese plan se contemplaba que había que desprestigiar la lucha de ETA mediante mentiras, que había que utilizar a los medios de comunicación para influir en la opinión pública con mensajes muy concretos: «la ETA de ahora no es la de antes», «ETA ahora hace cualquier cosa», «no tiene los valores de antes», «ETA nos amenaza a todos». Se decía también que había que utilizar para ello declaraciones de antiguos miembros o responsables de ETA... Es evidente que han hecho bien su trabajo.

      Ahora han firmado el pacto terrorista PP-PSOE y, como al Estado no le son suficientes los aparatos represivos para ganar la guerra contra Euskal Herria, apela a la implicación de la sociedad española, ocultando las verdaderas razones del conflicto. Pero los objetivos de ETA son únicamente quienes integran los poderes del Estado y los responsables del conflicto.

      Pero ETA incluye cada vez más a objetivos civiles.

      Eso es porque el Estado ha colocado al personal civil de sus aparatos en primera línea de combate. Ha tenido que activar los efectivos que antes estaban en letargo y los ha implicado en tareas de «anti-terrorismo», en un intento de militarizar a la sociedad. Después de desactivar a grupos militares encubiertos como BVE, Guerrilleros de Cristo Rey, Triple A, ATE y GAL, colocó a los partidos en primera línea y, después, ha activado a otros sectores que están trabajando a sus órdenes en la sociedad civil.

      Por poner un ejemplo, si un grupo de concejales de UPN hiciera un gesto y pidiera a su ejecutiva que traigan a Euskal Herria a los presos de Nafarroa, ¿eso supondría que dejarían de ser objetivo de ETA?

      Seguro que antes de que eso ocurriese los expulsarían de UPN. Pero si la pregunta es si ETA haría una distinción entre un concejal o responsable de UPN que muestre una actitud clara y pública en defensa de una solución democrática al conflicto y entre un concejal o responsable de UPN que defienda mantener el conflicto en su estado actual, la respuesta es que sí. El mensaje de ETA es claro, todos aquellos responsables políticos que garantizan, argumentan e impulsan la opresión de Euskal Herria son objetivo de sus acciones, porque llevan a cabo ese trabajo «político» bajo la protección de las fuerzas armadas y de todo un Estado, porque Euskal Herria no tendrá una situación democrática mientras no se respeten los derechos fundamentales de nuestro pueblo.

      Algunas muertes han sido muy dolorosas a los ojos de los abertzales: el empresario Korta, las muertes de Martutene y Loiola...

      Todas las muertes son dolorosas, pero no nos parece justo mostrar actitudes cargadas de hipocresía. De entre los muertos de la última época, para ETA fue dolorosa la pérdida de los compañeros Patxi Rementeria, Ekain Ruiz, Urko Gerrikagoitia y Zigor Aranbarri, que murieron en Bolueta; la pérdida de los compañeros Inaxio Aierbe y Jazinto Goñi, que han muerto después de muchos años sin poder regresar a Euskal Herria, así como las muertes de los ciudadanos Josu Leonet, José Angel Santos y Ramón Díaz, que no eran objetivos de ETA.

      Por lo que respecta al empresario Korta, ETA atentó contra él por la responsabilidad que tenía en la prolongación del conflicto en tanto que responsable de las organizaciones empresariales Adegi y Confebask.

      También se les ha responsabilizado de matar a quienes apuestan por una salida dialogada... En este último año a Juan María Jáuregui y a Ernest Lluch.

      Jáuregui y Lluch no estaban a favor de una salida dialogada. El Estado sí que actúa contra quienes verdaderamente defienden una solución dialogada. Pero la intoxicación policial se digiere con demasiada facilidad. ETA atentó contra Jáuregui porque fue el máximo responsable de las fuerzas armadas que el Estado español tiene en Gipuzkoa y porque trabajaba también para el Cesid. Lluch fue ministro en el Gobierno del PSOE, «Ministro de la Corona». Dicen que Jáuregui estaba abriendo una vía a favor del diálogo, ¿en nombre de quién? ¿por encargo de quién? ¿en nombre del PSOE? ¿en nombre del Gobierno del PP? ¿en nombre del Cesid? Y Lluch no estaba trabajando en defensa de una salida negociada para el conflicto. Si algo estaba haciendo, sería la gestión para mantener unida a España, de una forma más efectiva, una parte de Euskal Herria.

      ETA ha comenzado a atentar contra concejales socialistas. Antes sólo los concejales del PP eran objetivo.

      Los concejales del PSOE se convirtieron en objetivo de las acciones de ETA como consecuencia del pacto terrorista que PP y PSOE suscribieron en Madrid el día 12 de diciembre. Eso lo dimos a conocer en el comunicado en el que analizábamos la firma de ese pacto. *

      «Hay pseudoperiodistas que promueven la guerra»

      ¿Las acciones contra medios de comunicación y periodistas no vulneran gravemente la libertad de expresión?

      No, en nuestra opinión no vulneran la libertad de expresión. Al contrario, actuando contra los pseudo-periodistas y los medios de comunicación que se muestran a favor de la opresión de Euskal Herria, se ganan espacios para la libertad de expresión. Hoy en día, la libertad de expresión sigue siendo un derecho a conseguir.

      ¿Por qué son objetivo?

      Son asalariados al servicio de un Estado y de unas fuerzas armadas extranjeras disfrazados de periodistas. Trabajan codo con codo, no respetan la deontología periodística, promueven la guerra. No hay más que leer los editoriales de "El Correo Español" y "El Diario Vasco" para comprobar la función que cumplen en Euskal Herria. No quieren la paz.

      Santiago Oleaga no escribía editoriales.

      Era miembro de la estructura que establece la línea editorial de "El Diario Vasco".

      «Un gesto sin ninguna base, en lugar de poner el conflicto en vías de solución, siembra las semillas de conflictos futuros»

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